Blog del colectivo Trazos. Un grupo de pintores aragoneses que se reúne varias veces al mes para pintar todos juntos. En este blog vais a poder disfrutar de todas y cada una de sus obras. La gran mayoría son obras de óleo sobre lienzo aderezadas con alguna cancioncilla.

¡BIENVENIDOS!
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sábado, 10 de diciembre de 2011

CARLOS MENE GIL



Carlos es un enamorado de los coches antiguos y de las motos que alcanzan gran velocidad.
















Máquinas y ...


figuras humanas










El amor a veces es ciego...











martes, 5 de abril de 2011

CARLOS MENE GIL









Había una vez un hombre saharaui que, como era costumbre, llevaba su rebaño para venderlo en el zoco junto con otros pastores. Viajaban juntos, pero como el rebaño de este hombre era muy grande, avanzaban despacio. 

Un día sus compañeros de viaje le dijeron:  

—Mientras lleves tantos corderos no podremos viajar juntos, no llegaremos nunca.
  
Cogió su camello y su rebaño y se fue. Anduvo y anduvo hasta que llegó a un lugar que no estaba muy lejos de donde había partido. 
Atardecía ya y apareció un búho gritando y saltando a su alrededor y el hombre le dijo: 

— ¿Quieres comprarme estos corderos? 

El búho asintiendo, dio un grito y se calló.  

— ¿A qué precio los vas a comprar?

El búho respondió con otro grito. 

—De acuerdo, te los vendo por este precio. De nuevo el búho contestó con un grito.  

—Vendré a verte dentro de un mes.  

Dio un grito por última vez y el búho se alejó volando. El hombre pasó la noche allí y al día siguiente regresó donde estaban sus amigos, quienes al verlo le preguntaron:  

— ¿Dónde está tu rebaño? ¿Qué has hecho con él?  

—Se lo vendí todo a un búho que me encontré —explicó.  

— ¿Qué? —insistieron sus sorprendidos amigos.  

—Pues sí, se lo he vendido a un búho. 

Los amigos no creyeron nada de lo que el hombre les contaba y decidieron ir en busca del rebaño.  

— ¿Dónde vais? —les preguntó—. No encontraréis nada, ya os he dicho que se lo vendí a un búho.  

Sus amigos no hicieron caso y fueron a buscar el rebaño.  
Al llegar donde estaba el búho sólo vieron los huesos y la lana. No quedaba ni un cordero vivo y regresaron.  

El día en que se cumplía un mes de la venta, montó el hombre en su camello y partió en busca del búho.  

Lo encontró en el lugar acordado y le preguntó;  

— ¿Has preparado lo que me debes?  

El búho gritó y empezó a volar. El hombre salió cabalgando detrás de él. Cada vez que lo alcanzaba, levantaba el vuelo y volvía a esperar que lo alcanzase. De este modo llegaron ante una recóndita cueva y el búho penetró en ella. El hombre descabalgó para seguirlo y lo encontró posado encima de una piedra grande y plana. Al acercarse vio por una rendija que debajo había una tinaja llena de monedas de oro.  

El hombre la cogió y el búho se marchó volando. Empezó a contar las monedas hasta que reunió la cantidad acordada con el búho por el rebaño. Luego, volvió a dejar la tinaja con el resto de las monedas debajo de la piedra y se marchó.  

Al llegar junto a su familia, ésta se quedó sorprendida y quiso saber dónde estaba la cueva.

El hombre les dijo;  

—Yo tengo el dinero que me debía el búho. Nunca os enseñaré el lugar donde lo encontré. 

Sin embargo, no le hicieron ningún caso y, movidos por la ambición, salieron en su busca.

Pero no encontraron ni rastro de la cueva ni de la tinaja.  

— ¡Qué tontos habéis sido! —les recriminó—. Aunque removierais el cielo y la tierra jamás encontraríais ese lugar. 







jueves, 3 de marzo de 2011

CARLOS MENE GIL


A continuación podemos disfrutar de dos obras más de Carlos Mene Gil. 

En el primer caso se trata de una típica cabina de teléfonos Londinense. 

Carlos Mene Gil


En el segundo caso se trata de la panorámica de una gran ciudad, Nueva York.


Carlos Mene Gil








sábado, 26 de febrero de 2011

CARLOS MENE GIL

A continuación podemos disfrutar de tres obras creadas por Carlos Mene Gil. Son cuadros que saltan de la naturaleza al lienzo con gran facilidad.


Carlos Mene Gil.



Carlos Mene Gil.



Carlos Mene Gil