Blog del colectivo Trazos. Un grupo de pintores aragoneses que se reúne varias veces al mes para pintar todos juntos. En este blog vais a poder disfrutar de todas y cada una de sus obras. La gran mayoría son obras de óleo sobre lienzo aderezadas con alguna cancioncilla.

¡BIENVENIDOS!

martes, 5 de abril de 2011

CARLOS MENE GIL









Había una vez un hombre saharaui que, como era costumbre, llevaba su rebaño para venderlo en el zoco junto con otros pastores. Viajaban juntos, pero como el rebaño de este hombre era muy grande, avanzaban despacio. 

Un día sus compañeros de viaje le dijeron:  

—Mientras lleves tantos corderos no podremos viajar juntos, no llegaremos nunca.
  
Cogió su camello y su rebaño y se fue. Anduvo y anduvo hasta que llegó a un lugar que no estaba muy lejos de donde había partido. 
Atardecía ya y apareció un búho gritando y saltando a su alrededor y el hombre le dijo: 

— ¿Quieres comprarme estos corderos? 

El búho asintiendo, dio un grito y se calló.  

— ¿A qué precio los vas a comprar?

El búho respondió con otro grito. 

—De acuerdo, te los vendo por este precio. De nuevo el búho contestó con un grito.  

—Vendré a verte dentro de un mes.  

Dio un grito por última vez y el búho se alejó volando. El hombre pasó la noche allí y al día siguiente regresó donde estaban sus amigos, quienes al verlo le preguntaron:  

— ¿Dónde está tu rebaño? ¿Qué has hecho con él?  

—Se lo vendí todo a un búho que me encontré —explicó.  

— ¿Qué? —insistieron sus sorprendidos amigos.  

—Pues sí, se lo he vendido a un búho. 

Los amigos no creyeron nada de lo que el hombre les contaba y decidieron ir en busca del rebaño.  

— ¿Dónde vais? —les preguntó—. No encontraréis nada, ya os he dicho que se lo vendí a un búho.  

Sus amigos no hicieron caso y fueron a buscar el rebaño.  
Al llegar donde estaba el búho sólo vieron los huesos y la lana. No quedaba ni un cordero vivo y regresaron.  

El día en que se cumplía un mes de la venta, montó el hombre en su camello y partió en busca del búho.  

Lo encontró en el lugar acordado y le preguntó;  

— ¿Has preparado lo que me debes?  

El búho gritó y empezó a volar. El hombre salió cabalgando detrás de él. Cada vez que lo alcanzaba, levantaba el vuelo y volvía a esperar que lo alcanzase. De este modo llegaron ante una recóndita cueva y el búho penetró en ella. El hombre descabalgó para seguirlo y lo encontró posado encima de una piedra grande y plana. Al acercarse vio por una rendija que debajo había una tinaja llena de monedas de oro.  

El hombre la cogió y el búho se marchó volando. Empezó a contar las monedas hasta que reunió la cantidad acordada con el búho por el rebaño. Luego, volvió a dejar la tinaja con el resto de las monedas debajo de la piedra y se marchó.  

Al llegar junto a su familia, ésta se quedó sorprendida y quiso saber dónde estaba la cueva.

El hombre les dijo;  

—Yo tengo el dinero que me debía el búho. Nunca os enseñaré el lugar donde lo encontré. 

Sin embargo, no le hicieron ningún caso y, movidos por la ambición, salieron en su busca.

Pero no encontraron ni rastro de la cueva ni de la tinaja.  

— ¡Qué tontos habéis sido! —les recriminó—. Aunque removierais el cielo y la tierra jamás encontraríais ese lugar. 







EVA SICILIA





Eva Sicilia









"HABLO CON EL MAR"


Sentado en estas rocas, mar, te escucho.
No entiendo tus palabras pero adivino a ciegas
que algo quieres decirme mas no puedes llevarme
adonde yo quisiera, ¡oh inmensidad sin centro!
No te entiendo, madre-muerte, madre-amante, madre-amor,
¿O eres tú la que no entiende mi modo humano de hablar?
¿Hasta cuando tengo que seguir esperando
mi retorno a tu origen, madre natal?



de Gabriel Celaya








viernes, 11 de marzo de 2011

ARACELI VILLANUEVA





Araceli Villanueva





A este colectivo de pintores le gusta viajar y luego plasmar en sus creaciones todas esas sensaciones y experiencias que han vivenciado en sus viajes.

Aquí Araceli nos deleita con una obra de 'gran altura'. Se nota que la perspectiva es su especialidad.


















sábado, 5 de marzo de 2011

IMPRESIONISMO


El Impresionismo designó a un movimiento pictórico compuesto por una serie de artistas, que se asociaron en algunos momentos determinados al coincidir algunos de sus planteamientos estéticos; pero que no constituyeron una escuela propiamente dicha, ya que esta asociación fue intermitente, conservando siempre cada artista su fuerte carácter individual. 

De todos modos hay una serie de principios que son comunes a todos ellos.

Características generales del Impresionismo :
En primer lugar, el gusto por le paisaje
Éste procede directamente de los paisajistas franceses. Así, en cuanto al color, conocen las teorias de la descomposición de la luz. También crearon contrastes cromáticos.
Si en la pintura tradicional los colores se mezclaban de forma indiscriminada en la paleta, los impresionistas pintaban con colores puros. 
También se dejaron contagiar por el positivismo. Debido a ello se deciden aplicar nuevos métodos y tecnicas que rompen con lo académico. Se vieron influidos por los avances de las ciencias y del realismo visual.


Hubo varias ramificaciones entre los pintores impresionistas:
  • Neoimpresionismo.
  • Puntillismo o divisionismo.
  • Postimpresionismo.
Algunos artistas Impresionistas de los que se seguirá hablando en este blog son:




Pierre Auguste Renoir.


Claude Oscar Monet.

Édouard Manet.

Eugène Henri Paul Gauguin.



Paul Cézanne.



Camille Pissarro.


Vincent Willem Van Gogh.


Hilaire Germain Edgar Degas.




Para hacernos una idea rápida de las vanguardias que se han ido sucediendo a lo largo del tiempo, aquí tenemos una pequeña clasificación.



Antecedentes: Arte de finales de siglo XIX.

  • Impresionismo (Neoimpresionismo, puntillismo o divisionismo, postimpresionismo).
  • Simbolismo.
  • Modernismo.
Las vanguardias históricas: Arte del siglo XX.

  • Fauvismo.
  • Expresionismo.
  • Cubismo.
  • Futurismo.
  • Pintura naíf.
  • Pintura metafísica.
  • Dadaísmo.
  • Surrealismo.
  • Arte abstracto (Rayonismo, suprematismo, neoplasticismo o “De Stijl”, Expresionismo abstracto, Informalismo, Op-art, Arte Cinético).

Renoir



Éste fue Renoir, (Limoges, 1841 - Cagnes-sur-Mer, 1919) Pintor francés. Hijo de artesanos, vivió sus primeros años en barrios proletarios donde trabajó como decorador de porcelanas y pintor de abanicos. Después pudo acceder al taller del pintor Gilbert y, luego, al de Gleyre, donde conoció a Monet, Bazille y Sisley, con quien más tarde compartió su casa en París. Sus primeros intereses como pintor se inclinaron por la escuela de Barbizon y, consecuentemente, por la pintura al aire libre. Durante los días agitados de la Comuna, pintó con Monet a orillas del Sena. En 1873 terminó Jinetes en el bosque de Bolonia, excluida del Salón oficial y expuesta en el de los Rechazados.
Durand-Ruel se interesó por su obra y en 1874 participó en la primera exposición impresionista, en los estudios del fotógrafo Nadar, donde expuso, entre otras obras, El palco (1874, Courtauld Institute Galleries, Londres). Se trata de un gran lienzo donde representa a Niní López y a su hermano con una técnica de pinceladas sueltas fundidas entre sí, de contornos imprecisos y poco definidos. La composición, piramidal, se caracteriza por los ritmos ascendentes y sinuosos del vestido negro de ella y los de la chaqueta de él, así como señala la importancia de las cabezas: la de ella expresa serenidad y atención, mientras que la de él oculta su mirada tras los prismáticos.
En 1876 se celebró la segunda exposición del grupo impresionista en la que Renoir participó con una de sus obras más conocidas, El moulin de la Galette(1876, Museo de Orsay, París), que recoge los momentos de un baile al aire libre en una terraza parisiense. Si lo comparamos con la obra de ManetConcierto en las Tullerías (1860, National Gallery, Londres), de tema y composición parecidos, presenta al igual que ésta, un encuadre interrumpido por los bordes del formato, recurso que produce la impresión de que la escena sigue y se expande más allá de los propios límites del lienzo. En comparación con la obra de Manet, que la pintó en un alarde de pinceladas imprecisas e indefinidas, la de Renoir libera todavía más la pintura, con una sucesión de manchas centelleantes que parece deslizarse sobre la tela al ritmo de la música o de los movimientos de los árboles que dejan pasar parcialmente la luz que ilumina la escena.